sábado, 9 de agosto de 2014

¿Qué pasa con el alma cuando los ojos no dejan de llorar?
¿Las mejillas sentiran el diminuto torrente que pasa sobre ellas?
¿Los oidos sienten los ruidos que la boca deja escapar?
¿Los pies saben que tienen que parar?
¿El corazón sabe que se tiene que callar?
¿Las manos saben que tienen que tapar cada uno de los agujeros erasionados por el agua salada?
¿Los pulmones saben que necesitan comenzar a respirar más despacio?
¿Sabran los sentimientos saltar desde el 6to piso?
No, no lo saben. Pero no aguantan un día mas la curiosidad suicida de saberlo.

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