Haceme un favor y mirate a vos misma.
Haceme un favor y mira a tu alrededor, miralos a todos, muertos por tu vida.
Haceme un favor y miralos.
Mira a tu madre, cruel y despiadada, sin alma o sueños.
Que cuenta todas las velas y los rosarios por la noche para que vos sigas fumando odio de tu propio cigarro.
Que cuenta todas las velas y los rosarios por la noche para que vos sigas fumando odio de tu propio cigarro.
Mira a tu padre, que te sostuvo con sus brazos de valiente y ahora es solo un hombre solo, con miedos y de ojos cansados hasta el fin.
Llorando sobre la mesa de la cocina mientras vos tenes las manos llenas de sangre por razones que ni vos sabes comprender.
Llorando sobre la mesa de la cocina mientras vos tenes las manos llenas de sangre por razones que ni vos sabes comprender.
Mira a tu hermano, siendo mas pequeño que vos y sabiendo llorar más fuerte que vos.
El odio adolescente no pudo detenerlo de abrazarte cuando te rompían el corazón los despiadados hombres de la Luna.
Mira a tu vengador amante, que sufre el dolor de tener que verte correr a su lugar sabiendo que su venganza se va a hacer sentir, con cicatrices o no. El lo hace sentir y se lo hace sentir.
Mirame a mi, que vivo atrás de esa puerta del infierno. Me dijiste que eramos lo mismo sabiendo que mentias, no somos lo mismo, jamás vamos a ser lo mismo.
Estás maldita por algo que no puedo entender. Estás maldita por vos misma. Por tu cabeza y pasado.
Y esa clase de maldiciones no se quitan ni con pastillas ni con escapar de tu cama por las noches, se te pegaron en los tobillos. Ya es tarde. Para vos y para todos los muertos.
-los hombres de blanco se llevaron a mi hermana.
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