Tenía una uzi en la mano y le disparaba a objetivos imaginarios con balas imaginarias. El arma estaba vacia por supuesto.
Llevaba 20 minutos ignorando a mis compañeros discutir sobre los planes.
Y de alguna forma se hicieron las 00.00
Salimos con trajes relucientes, hechos a medida.
La boda había quedado muy bonita:
Los invitados estaban ubicados en sus lugares, estáticos, blancos.
Los mozos habían elegido la mesa de los postres como descanso eterno.
La novia cortaba la torta con la sonrisa inmóvil, que parecía mirar al novio sentado con los ojos abiertos y el corazón detenido.
Todos muertos, por supuesto. Por mi cuadrilla.
Los mozos habían elegido la mesa de los postres como descanso eterno.
La novia cortaba la torta con la sonrisa inmóvil, que parecía mirar al novio sentado con los ojos abiertos y el corazón detenido.
Todos muertos, por supuesto. Por mi cuadrilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario